viernes, diciembre 09, 2005

Propaganda Gratis... para variar

Ok, lo asumo. Resulta que "Just think" es el clasiquísimo slogan de Apple Computers Inc. (sí, la misma que Forrest Gump creía que era una empresa de manzanas).
Y claro, como este humilde bloggero sólo quiere tener este blog como un espacio para pensar en serio, resulta que ahora me encuentro haciendo propaganda GRATIS a una compañia con escasa relación real o siquiera sentimental.
Hace años atrás recuerdo haber escuchado a mi padre quejarse de la cantidad de propaganda que andamos trayendo sin pagar un peso a nadie, siendo que teóricamente según él y siguiendo una tendencia muy de moda por esos días, en EEUU te pagaban para usar alguna prenda publicitaria. ¿Alguien ha visto en documentales/películas de Yankeeland vehículos con adhesivos del tipo "Yankeecar usa SaudiOil para su motor"? Jamás. No dejaba de tener razón.

Recuerdo que en esos años, principios de los movidos años 80 en nuestra patria, todo se hablaba en referencia a EE.UU. Era interesante ver cómo cualquier persona podía argumentar "Mira, de hecho, en Estados Unidos...", y te hablaban como si recién estuvieran volviendo de paso por este remoto país habiendo vivido la vida entera en el país del norte. Una muestra más de la lejanía provinciana impuesta tácitamente por nuestra cada vez más olvidada última dictadura.

Las cosas han cambiado, hoy vemos vehículos con letreros, propagandas escritas, parlantes e incluso algún particular que le agregó, qué sé yo, un tubo de pasta dental al techo de su auto con el afan de ganar unos pesos más.

Pero aún no vemos un afán real de exigir derechos que no tengan que ver con montos cobrables. Me explico: si ando haciendo propaganda, me pagan. Pero si soy cliente de algún servicio, es costumbre aguantar cada abuso de cada limítrofe que atiende en ventanilla, cuando lo lógico es que las cosas se den como todos sabemos, bajo contratos que un cliente medianamente racional debiera firmar. De esto se tratará el próximo post.

Exijamos, cobremos, paguemos, hagámonos cargo de los derechos y también de los deberes. ¿Será tan complejo hacerlo? Yo no lo creo.

lunes, diciembre 05, 2005

Libro sobre Miguel Angel ("Cómo #$%&@! quieren que pinte el techo?")

La Editorial Planeta lanza en Chile el best seller La Conjura Sixtina, que básicamente trata sobre el código secreto de Miguel Angel. Fue publicado 10 años antes que el libro de Dan Brown, El Codigo Da Vinci claro está, y fue escrito por el alemán Philipp Vandenberg el año 1991 de nuestro señor, amén.
Aquí se narra una conspiración en El Vaticano que intenta ocultar un mensaje inscrito en la Capilla Sixtina (qué novedoso tema).

La cosa sería más o menos así: cuando Miguel Angel terminó la primera versión total de los frescos el Papa Julillo II oró - horror de horrores - por la cantidad de anatomías humanas al descubierto que había en la pintura. Mandaron a nuestro artista a "vestir" a su pintura, cosa por la que el tipo se enojó (históricos son los referentes de la "dulzura" de su carácter). Al terminar la obra juró que se vengaría de la iglesia (ojo, seguimos hablando de Miguel Angel, no de Galileo). Siglos después, digamos en la actualidad, un grupo de restauradores descubre unas inscripciones bajo las pinturas. Unas letras por aquí, otras por allá y resulta que juntando empieza a parecer una especie de mensaje. Y resulta que ese mensaje puede llevar a revelar un par de oscuras verdades: una conspiración de silencio por la cual se habría assassinado (así se escribe, ¿no?) al Papa Juan Pablo I (caso que a estas alturas ya se está tornando leit motif de las novelas de conspiración) y además (ahí viene) una verdad que haría remecer al cristianismo y las bases de la iglesia. TA-TAAAAAN!!!

Hoy uno de los más comunes referentes de la creación de mundo es la mano de Dios con la de Adán que se juntan a modo del libro del Génesis, apenas ambos tapados con un paño. Eso es algo que hoy no importa, pero vamos, apenas si es que el mundo Cristiano en esas épocas estaba saliendo de las garras del Santo Oficio (congregación o inquisición, como le quieran llamar) que luego derivó en la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (ahora sí, congregación).

A todo esto, como está Herr Ratzinger, perdón, quise decir S.S. Benedicto XVI, ¿de qué congregación me dijo que venía?.